La creación y desarrollo de la técnica de la caja de arena se atribuye a dos autoras: Margaret Lowenfeld y Dora Kalff.

Lowenfeld veía esencial idear un método en el cual “los niños puedan demostrar sus propios estados mentales y emocionales sin la intervención de un adulto” (Lowenfeld, 1979). Esta técnica se ha mantenido básicamente igual desde que Lowenfeld comenzara a trabajar en los años 20: ofrecer al menor un cajón con arena (con unas medidas determinadas) y unas miniaturas (dispuestas en estantes y ordenadas según categorías: edificios, árboles, vehículos, animales,etc.) y, a partir de ahí, sin más regla que la de no echar la arena fuera del cajón, el niño o el adulto pueden construir un mundo o hacer lo que quieran . Éstos son los protagonistas de su proceso y el terapeuta, como sucede en la psicología humanista, no es un experto sino un facilitador, consciente de que la persona dispone interiormente de los recursos para sanar si es que se le ponen los medios adecuados a su alcance (West, 2000).