El síndrome de burnout, también conocido como el síndrome del “trabajador quemado”, es un trastorno que afecta a ciertos empleados como resultado de condiciones laborales psicosociales perjudiciales.
Estas condiciones pueden generar agotamiento físico y mental y desmotivación hacia el trabajo. Fue identificado por primera vez en la década de 1970 por el psicólogo Herbert Freudenberger. Actualmente, este síndrome es considerado uno de los principales riesgos en el ámbito laboral, lo que lo convierte en un desafío crítico para las organizaciones. Por ello, es esencial establecer estrategias efectivas tanto a nivel individual como organizacional para prevenir su aparición.
La organización mundial de la salud (OMS) lo clasifica como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico en el trabajo que no se ha manejado de manera eficaz. Según la OMS este síndrome no se considera una enfermedad en sí misma, sino un problema relacionado con el entorno laboral, incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un factor que influye en el estado de salud.
Este reconocimiento que entró en vigor el 1 de enero de 2022, busca visibilizar el impacto del estrés laboral crónico en la salud mental y también ve la necesidad de tomar medidas preventivas tanto para empleados como para empleadores.
Principales características del burnout según la OMS:
- Sensación de agotamiento físico y emocional: una falta de energía o cansancio extremo que dificulta el desempeño de las actividades laborales.
- Despersonalización o cinismo: actitudes negativas o distantes hacia el trabajo, los compañeros o los clientes.
- Reducción de la eficacia profesional: una percepción de disminución en la capacidad para realizar el trabajo de manera efectiva.
Causas de la aparición del síndrome de burnout
El burnout puede tener diversas causas que a menudo se combinan para desencadenar este síndrome.
- Sobrecarga laboral, que se da cuando las expectativas son poco realistas, las jornadas de trabajo se extienden en exceso o las tareas no están claramente definidas. Esto puede generar una sensación de desbordamiento constante.
- Falta de control. Los empleados que sienten que no tienen poder de decisión sobre sus responsabilidades o el desarrollo de su trabajo tienden a experimentar mayor frustración y estrés.
- Falta de reconocimiento también juega un papel clave. Cuando los esfuerzos de los trabajadores no son valorados ni apreciados, su motivación disminuye considerablemente, lo que impacta en su bienestar emocional.
- Desequilibrio entre la vida personal y laboral es otro factor relevante. La falta de una separación clara entre ambas áreas puede provocar un agotamiento emocional y físico significativo, ya que termina invadiendo espacios personales necesarios para la recuperación.
- Clima organizacional tóxico en la empresa contribuye de manera importante al burnout. Las dinámicas laborales tensas, falta de apoyo entre compañeros y un liderazgo ineficaz crean un entorno poco saludable que aumenta el riesgo de desarrollar esta patología.
Cómo prevenir el síndrome burnout
A nivel organizacional:
- Programas de acogida: Desde el primer día es imprescindible que los empelados conozcan los objetivos de la empresa, su estructura organizativa y las expectativas del puesto.
- Definición clara de responsabilidades: Es esencial que cada trabajador sepa exactamente cuáles son sus funciones y responsabilidades.
- Fomento de la autonomía: Las empresas deben evitar estructuras jerárquicas rígidas que limiten la capacidad de los empleados para tomar decisiones.
- Escucha activa y comunicación bidireccional: Fomentar la cultura de la comunicación y mantener canales accesibles para que los empleados expresen sus preocupaciones y den retroalimentación.
- Planes de formación continua: Ofrecer programas de captación permite que los empleados sigan desarrollándose profesionalmente.
- Flexibilidad horario y equilibrio vida-trabajo: Ofrecer flexibilidad horaria permite a los empleados equilibrar su vida personal y profesional.
A nivel individual:
- Establecer límites saludables: Aprender a decir “no” es crucial para evitar sobrecarga. Establecer límites claros en cuanto a horas de trabajo y compromisos adicionales, así como reservar tiempo para descansar.
- Practicar técnicas de relajación: Incorporar actividades como la meditación, yoga o la respiración profunda.
- Mantener un estilo de vida saludable: La salud física imparta directamente en la salud mental. Se debe mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y dormir lo suficiente.
- Buscar apoyo social: No subestimar el poder de tener una red de apoyo sólida. Es recomendable hablar con familiares, compañeros de trabajo, etc.
- Desarrollo de la autoconciencia: Ser consciente de tus propios límites es fundamental. Aprender a identificar los signos de agotamiento, como el cansancio o la irritabilidad, van a permitir actuar antes de que el estrés se convierta en burnout.
Cómo superar el síndrome de burnout
- Reconocer los signos y aceptar que necesitas ayuda: El primer paso para superar el burnout es reconocer que lo estás sufriendo. Aceptar que no puedes hacerlo todo por ti mismo y que necesitas apoyo es crucial.
- Buscar apoyo profesional: Consultar a un psicólogo o terapeuta especializado en estrés laboral es muy útil. Estos profesionales pueden ofrecer herramientas y técnicas para manejar el estrés y explorar las causas profundas del agotamiento. La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, ayuda a identificar pensamientos y patrones de comportamiento que contribuyen al burnout y reemplazarlos por estrategias más saludables.
- Redefinir las prioridades y establecer límites: Establecer límites claros entre la vida laboral y personal, así como delegar tareas cuando sea posible, es clave para evitar seguir acumulando estrés.
- Tomar tiempo para descansar y recargar energías: El descanso es crucial para la recuperación. Si se ha estado trabajando sin pausa durante un largo período, es necesario desconectar. Tomarse un tiempo libre para descansar, dormir lo suficiente y recuperar energías es esencial. Incluso unas vacaciones breves pueden ser muy útiles. Además, incorporar actividades de relajación, como la meditación o el yoga, puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.
- Revisar la carga de trabajo y buscar alternativas: Es importante reflexionar sobre la causa del burnout. Si está relacionado con la cantidad de trabajo, hablar con el jefe o con recursos humanos sobre una distribución más equilibrada de tareas o la posibilidad de una reducción temporal de responsabilidades puede ser una solución. A veces, delegar o pedir ayuda es la mejor manera de aliviar la carga.
- Fomentar relaciones sociales fuera del trabajo: El aislamiento puede ser un factor que agrave el burnout. Es importante rodearse de una red de apoyo que no esté vinculada al trabajo, como amigos, familiares o grupos sociales. Participar en actividades recreativas o pasar tiempo con seres queridos ayuda a desconectar y restaurar el equilibrio emocional.
- Promover hábitos saludables: La recuperación del burnout también requiere cuidar la salud física. Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y asegurar un buen descanso nocturno son hábitos fundamentales. La actividad física, en particular, es muy efectiva para reducir el estrés y aumentar los niveles de energía.
- Establecer un plan de acción para el futuro: Una vez comenzada la recuperación, es útil establecer un plan para evitar futuros episodios de burnout. Esto puede implicar ajustar las expectativas laborales, aprender a gestionar mejor el tiempo, establecer límites más claros y mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal. La clave está en escuchar al cuerpo y tomar decisiones que prioricen el bienestar.
A modo de conclusión, superar el síndrome de burnout es posible, pero requiere un enfoque holístico que combine el autocuidado, el apoyo profesional y la modificación de las condiciones laborales.
Al reconocer los signos tempranos y tomar medidas proactivas, es posible recuperar la energía y la motivación, logrando un equilibrio más saludable entre la vida profesional y personal.