Cuando nos enfrentamos a experiencias adversas, tres sistemas están presentes: pensamientos, emociones y sensaciones.
La forma tradicional de trabajar se ha denominado procesamiento “arriba-abajo” dirigida a lograr cambios significativos en los pensamientos y emociones para generar  cambios en las vivencias físicas o corporales.

Desde la terapia sensoriomotriz, el procesamiento se produce “abajo-arriba” teniendo en cuenta intervenciones centradas en el cuerpo para reducir la sintomatología e impulsar un cambio en las emociones y los pensamientos.